Me llamo Dorothy Franklin y he estado trabajando como colaboradora de verano de AmeriCorps VISTA en el Distrito Escolar 304 de United General, en Sedro-Woolley, Washington. Durante mi servicio, he podido colaborar en la puesta en marcha de algunos de los más de 50 programas que se llevan a cabo en todo el condado de Skagit y que promueven la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida. Este verano, recibí formación como facilitadora para ayudar a poner en marcha nuevos programas como «Find What Moves You» ( Descubre lo que te mueve ) , dirigido a niñas de entre 12 y 14 años; «Around the Table»(Alrededor de la mesa), un curso de cocina sobre opciones saludables para personas mayores; «Summer Garden Days» (Días de jardinería de verano), un campamento de jardinería para niños de 7 a 11 años, y muchos más. Además, participé en varios eventos de divulgación y desfiles, desde la Feria del condado de Skagit hasta los «Berry Dairy Days» en Burlington, pasando por el «Concrete Youth Activity Day» y el desfile «Cascade Days». Lo mejor de participar en los desfiles fue poder llevar un disfraz de zanahoria y hacer movimientos coordinados al ritmo de «We’re All in This Together», de High School Musical. ¡Creo que todos estábamos fantásticos!

A lo largo de las 10 semanas que estuve prestando servicio, viví varios momentos memorables que sé que recordaré, pero, en particular, trabajar en el programa con las jóvenes fue una de las experiencias más impactantes. «Find What Moves You» es un programa de movimiento consciente dirigido a chicas de entre 12 y 14 años, cuyo objetivo es aumentar la conciencia corporal, el aprecio por el propio cuerpo y la conexión con él a través de diversas actividades de movimiento, prácticas de relajación consciente, debates en grupo y ejercicios de autorreflexión. A mí y a otro miembro de AmeriCorps, Jay, nos asignaron al Concrete Boys and Girls Club, donde trabajamos con un grupo de siete chicas. El programa consistía en dos sesiones de una hora a la semana, durante cuatro semanas, cada una con un tema y una actividad diferentes. Los creadores del programa, que vinieron desde la Universidad Estatal de Washington para formarnos, nos enseñaron en qué consistía y cómo llevar a cabo cada sesión. El objetivo es incorporar la atención plena y la apreciación del cuerpo en diferentes actividades de movimiento, y fomentar la autorreflexión, la curiosidad y el juego. Aumentar la atención plena hacia el cuerpo y los pensamientos mientras realizamos actividad física es importante para comprender la motivación. La esencia del programa es que el movimiento y el ejercicio deben disfrutarse y no estar motivados por un resultado, como ganar o cambiar el cuerpo o la apariencia. Nuestro grupo de jóvenes se mostró muy participativo y fue muy divertido dirigirlo. ¡Me encantó poder enseñar las actividades de movimiento, sobre todo el kickboxing y el yoga! Las chicas siempre me hacían reír y me sorprendían por lo atentamente que participaban en cada sesión. Aunque al principio se mostraban un poco reticentes, con el tiempo el programa les acabó encantando de verdad. Incluso aquellas que no intervenían en los debates en grupo siempre estaban escribiendo en su hoja de reflexión; me encantó poder ver cómo cada una de ellas reflexionaba sobre las ideas y los temas. Este programa me pareció muy impactante porque se trataba de ideas que a mí no me habían presentado ni se me habían ocurrido a esa edad, y poder transmitirlas sabiendo que ellas no crecerían teniendo la misma experiencia fue increíble. A menudo, el mensaje que se transmite a las chicas jóvenes es que tienen que cambiar, hacerse más pequeñas y «encajar». Si a mí me hubieran presentado estas ideas de la atención plena en el movimiento a esa edad, creo que mi relación con el ejercicio y mi confianza en mí misma durante la adolescencia habrían sido muy diferentes, o al menos un poquito más fáciles.

Echando la vista atrás, me he enfrentado a muchos retos de diversas formas gracias a tantas experiencias nuevas, pero he aprendido muchísimo tanto a nivel personal como profesional. He crecido tanto como he visto crecer a los participantes de mi programa y me lo he pasado muy bien en cada paso del camino. Mis habilidades y mi confianza en la educación sanitaria y la divulgación comunitaria han aumentado exponencialmente, y mi vínculo con la comunidad se ha fortalecido aún más. Me encantó poder colaborar como voluntaria de AmeriCorps con United General District; fue lo mejor de mi verano, ¡y no cambiaría esta experiencia por nada del mundo!